sábado, 12 de abril de 2008


Las cosas más bellas en la vida, las que llenan interiormente, no se tienen… se viven… se sienten… esas son las cositas que nos hacen seguir adelante a pesar de todo!

No hace falta guardar mil cosas materiales por que el alma no las necesita, prefiero guardar lo que me hace reír, lo que me da energía… lo que me hace feliz… lo que necesito no por tocar o tener si no por que lo puedo vivir y sentir…

Es como cuando vas a la playa y sientes que podrías dejarlo todo y vivir allí para siempre, con la arena en los pies y el sol en el rostro y un atardecer más cada día… es uno de los sitios en los que uno se purifica y recupera el sentido de anhelo hacia un nuevo día…y eso es lo que vale.

Puedo leer mil libros frente al mar, espero la siguiente ola a pesar de que pueden haberme bañado ya todo el día, he caminado kilómetros sin necesidad de llegar a ningún sitio, pero interiormente la sensación es inmedible.

Recuerdas cada minuto por que cada uno fue importante…

Se debe aspirar a esa misma percepción en cada ser sintiente…cada instante que vives con alguien, te hace merecedor de un sitio en su vida si procuras darle algo de ti… los seres también se viven, se sienten!

La vida está hecha de instantes, y a veces… no importa cuanto duren realmente… se vuelven eternos y constantes con solo el hecho de llevarlos consigo!!


Maite Mont.

2 comentarios:

Francisco Murillo dijo...

Te dejo lo que te dejé y te dejo esto, una canción de Drexler que me encanta. Un beso.

la edad del cielo

No somos más
que una gota de luz,
una estrella fugaz,
una chispa, tan sólo,
en la edad del cielo.

No somos lo
que quisiéramos ser,
solo un breve latir
en un silencio antiguo
con la edad del cielo.

Calma,
todo está en calma,
deja que el beso dure,
deja que el tiempo cure,
deja que el alma
tenga la misma edad
que la edad del cielo.

No somos más
que un puñado de mar,
una broma de Dios,
un capricho del Sol
del jardín del cielo.

No damos pie
entre tanto tic tac,
entre tanto Big Bang,
sólo un grano de sal
en el mar del cielo.

velocipedo dijo...

Rompe cada ola dándose importancia, mal mirado, el mar es una redondancia.
Sé muy bien que algo falla,
pero, ¿acaso hago mal
engañando a la pena?
Gracias mil a la playa
por su apoyo moral...
su granito de arena.